¿El café protege el hígado? Un estudio revela que podría reducir el riesgo de cirrosis y cáncer hepático
Tomar café todos los días no solo ayuda a mantenerse despierto. Un nuevo estudio de gran escala sugiere que esta popular bebida también podría contribuir a proteger el hígado, al asociarse con un menor riesgo de desarrollar cirrosis, cáncer hepático e incluso de morir por enfermedades relacionadas con este órgano.
La investigación, publicada en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology, analizó los hábitos de consumo de café de más de 354 mil personas, quienes fueron seguidas durante más de diez años. Los resultados mostraron que quienes bebían café de forma habitual presentaban una menor probabilidad de padecer enfermedades hepáticas graves en comparación con quienes no lo consumían.
El estudio fue encabezado por el doctor Hyunseok Kim, hepatólogo especialista en trasplantes del Centro Médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles. Según el investigador, se trata de uno de los seguimientos más completos realizados hasta ahora sobre la relación entre el café y la salud del hígado.
Uno de los hallazgos más llamativos fue que el posible efecto protector también se observó entre quienes consumían café descafeinado. Esto sugiere que los beneficios no dependerían exclusivamente de la cafeína, sino de otros compuestos presentes en la bebida, especialmente sus antioxidantes, que ayudan a combatir el daño celular y la inflamación.
Para evaluar la salud hepática de los participantes, los investigadores analizaron la aparición de cirrosis, una enfermedad caracterizada por la cicatrización permanente del hígado. Esta condición suele desarrollarse como consecuencia de problemas crónicos como la enfermedad del hígado graso, las hepatitis virales o el consumo excesivo de alcohol, y representa una de las principales causas de muerte por enfermedades hepáticas en el mundo.
Además, el estudio examinó la incidencia del carcinoma hepatocelular, el tipo más frecuente de cáncer de hígado, responsable de cientos de miles de casos y fallecimientos cada año a nivel mundial.
Los resultados mostraron una relación entre una mayor cantidad de café consumido y una reducción progresiva del riesgo. Las personas que tomaban entre una y dos tazas al día presentaban un 20 % menos de probabilidades de desarrollar cirrosis, un 24 % menos de riesgo de cáncer de hígado y un 31 % menos de posibilidades de fallecer por enfermedades hepáticas.
Entre quienes consumían de tres a cuatro tazas diarias, la reducción alcanzó aproximadamente un 35 % tanto para cirrosis como para cáncer hepático, además de un 41 % menos de riesgo de muerte relacionada con el hígado.
En el grupo que bebía cinco o más tazas al día, los investigadores observaron un 32 % menos de riesgo de cirrosis, un 47 % menos de probabilidades de desarrollar cáncer de hígado y una reducción del 42 % en la mortalidad por enfermedades hepáticas.
No obstante, los especialistas enfatizan que estos resultados muestran una asociación estadística, pero no prueban que el café sea el responsable directo de disminuir el riesgo. La dietista y nutricionista Lauren Manaker, quien no participó en la investigación, señaló que los hallazgos son muy relevantes debido a que el café es una de las bebidas más consumidas del mundo, aunque insistió en que aún se necesitan más estudios para confirmar una relación de causa y efecto.
Los investigadores también analizaron el impacto de añadir azúcar, edulcorantes artificiales o cremas al café. Aunque el efecto protector continuó observándose en estos casos, fue ligeramente menor.
Además, el doctor Kim advirtió que las personas que utilizaban edulcorantes presentaban niveles más elevados de algunos marcadores de inflamación hepática, lo que podría favorecer el desarrollo de enfermedad del hígado graso. Por ello, los especialistas recomiendan moderar el consumo de azúcar añadido, cremas altamente procesadas y sustitutos artificiales cuando se busca obtener los mayores beneficios para la salud.
Las recomendaciones actuales de la Asociación Estadounidense del Corazón sugieren limitar el consumo diario de azúcar añadida a un máximo de 36 gramos en hombres y 26 gramos en mujeres. Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos considera seguro para la mayoría de los adultos sanos consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día, una cantidad equivalente aproximadamente a dos o tres tazas grandes de café, aunque la tolerancia puede variar entre personas.
Los investigadores también utilizaron estudios avanzados de resonancia magnética y análisis de proteínas para evaluar el estado del hígado de una parte de los participantes. Estas pruebas revelaron que quienes consumían café con regularidad presentaban menor acumulación de grasa, menos inflamación y perfiles de proteínas asociados con una mejor salud hepática.
Sin embargo, el estudio también presenta algunas limitaciones. El consumo de café solo fue registrado al inicio de la investigación y nuevamente más de diez años después, por lo que los hábitos de los participantes pudieron haber cambiado durante ese periodo. Además, la mayoría de los voluntarios eran europeos y solo una parte del grupo fue sometida a estudios de resonancia magnética, por lo que los autores consideran necesario confirmar estos resultados en poblaciones más diversas.
Más allá del hígado, investigaciones previas también han relacionado el consumo moderado de café con un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, demencia y otras enfermedades crónicas.
Aunque el café no sustituye una alimentación equilibrada ni un estilo de vida saludable, los especialistas coinciden en que, consumido con moderación y sin exceso de azúcar o ingredientes ultraprocesados, puede formar parte de una dieta saludable y ofrecer beneficios que continúan siendo objeto de investigación científica.










